martes 16 de febrero de 2010

arte epitelial

Que estamos en medio de un cambio epistemológico respecto al arte, creo que nadie lo cuestiona.
Que el concepto de arte ha cambiado de paradigma luego de las heridas o retoques que han logrado las corrientes de vanguardia principalmente, creo que también es consensuado.
Ahora bien, hablar sobre el arte...se torna bastante difuso, pero no así imposible.
Comencemos entonces citando palabras de Adorno, “nada referente al arte es evidente” (
Teoría Estética, página 9).
Personalmente soy el primer defensor de la des
deificación elitista del arte. Parto de la base de un discurso de unificación y respeto por los iguales. Ahora bien, esto no quiere decir que vea con buena cara la continua conversión de todo nuestro mundo de vida en material de consumo. Obviamente la cultura no puede escaparse de dicho proceso, convertida ya en “industria cultural” y promoviendo como fin último la falta de discurso crítico, el goce de la piel, de lo superfluo, la obnubilación sistemática. Parece ser que Adorno concuerda con esta línea de razonamiento, a saber: “Defensor de las vanguardias...De allí su interés por un artista como Picasso, quien, al pintar Guernica (1937), más allá del realismo vulgar, logró expresar, quizá como ningún otro, las “heridas sociales”.”1
Ahora bien, “Después de haberse liberado de la teología, d
e la metafísica y de su función de culto, el arte queda ahora sometido al mercado, sirviendo de vehículo del poder. Si en la sociedad tecnocrática y consumista todo puede venderse ¿por qué no el arte?.2
Pues bien, a mi entender muy a groso modo lo que propone el autor (identificado con el arte Dada) es una defensa a la construcción de una nueva noción de arte que no tiene nada de elitista, sino más bien todo lo contrario. Hay que tener en cuenta que Adorno es músico y observa con preocupación la instalación de esta lógica de
industria cultural en todos los ámbitos de la sociedad. Ante la constante estandarización de la cultura en general, Adorno propone educación y reflexión antes que aceptación pasiva del statu quo. Obviamente el discurso de dicho autor es bastante más complejo y a medida que se comprende puede lograrse si no una conciliación con el mismo, al menos extraer alguna herramienta que posibilite un mejor análisis o acercamiento a la “realidad artística”.
Continuando entonces en esta línea de pensamiento, nos encontramos en un punto de desinterés generalizado, el cuál entiendo principalmente como respuesta a esta lógica en la que se ve inserta nuestra realidad en general. Que interés puede suscitar algo que es vacío en su esencia, que carece de espíritu crítico y que como mencionaba anteriormente seduce a una fruición de piel, superficial, hasta que me aburra y cambie por otra más nueva y así continuar el ciclo. De que sirve una persona hermosa estéticamente, o sea, que encierra los cánones de belleza ideales de nuestra cultura, si no tiene nada en su pensamiento que me despierte interés? Sirve sólo para eso, para satisfacer superficialmente mis deseos momentáneos, ha
sta que aparece una propuesta mejor y la cambio. Es muy rebuscado pensar que hasta las personas son objetos de consumo?
En fin y resumiendo, no me interesa hacer una distinción entre arte y diseño. Si bien el arte ipso facto no se ha desprendido de nociones que arrastra de su pasado victoriano y como toda regla, también presenta excepciones. Parafraseando a Munari, prefiero designar a los artistas contemporáneos como “operadores visuales”
4, obligados por la lógica de la Industria Cultural, de la Era de la Información.

Ahora bien, consciente de esta lógica quiero seguir pensando que se puede diferenciar en la construcción de mensajes con intención crítica – reflexiva y no sólo con el fin de mejorar la estética de un producto para aumentar sus ventas. Por eso me interesa transitar el camino de la reflexión crítica y no de la aceptación estandarizada del statu quo. Y en el diseño no veo más que una herramienta de perfeccionamiento estético al servicio de un sistema de superficialidades generalizadas. Para ilustrar un poco la línea de mi razonamiento y como corolario aclaro que soy diseñador gráfico y soy el primer crítico de mi profesión, porque ante la realidad delicada que nos toca enfrentar pueden tomarse 2 caminos bien sencillos: la aceptación hipócrita o la crítica hipócrita.






Habemus capitalismo tardío. Ojo de gran hermano, panóptico, contador de centavos, hipersoledad, retórica y que menos importante que indagar entre la celulosa o la silicona? Más retórica, paja mental.
El medio es el masaje. No hay como relativizar nuestras conductas, porque quién dijo que internet es comunicación? Quién dijo que es su objetivo último; o acaso su acercamiento es parte de su polaroid de consumo, de la inmediatez de su piel, sólo piel.
Identidad de Power Ranger, de adulto bobo, de adicto, de señor travestido en Emo, en floujos de música que no se escucha. Libertad (01010101110) mis testiculos.3


1 Oliveras, Elena. Estética. La cuestión del arte. p.306.

2 Oliveras, Elena. Estética. La cuestión del arte. p. 308.

3 Opinión del artista plástico Ignacio Rodríguez Srabonian,
respecto al artículo “Los medios digitales” http://www.santiagocurci.blogspot.com/

4 Munari, Bruno. Artista y designer. p.1



.


3 comentarios:

  1. Tanto en la música como en el teatro se utiliza una terminología muy vulgar para referirse a lo que sería la cáscara de la pieza en sí.
    Siempre me atrajo la palabra diseño, por alguna razón que desconozco se acerca mucho a lo que quieren ver mis ojos en lo intangible.
    Decir: "diseñé música" "diseñé una escena" y etcéteras, es de lo más puro entre el palabrerío que atañe a estas manifestaciones.
    Por lo tanto, para mí, el diseño de arranque ya está aportando a la reflexión.

    ResponderSuprimir
  2. solo voy a citar a TOOL

    All you read and
    Wear or see and
    Hear on TV
    Is a product
    Begging for your
    Fairly dirty
    Dollar


    Manteca bracket

    ResponderSuprimir
  3. Todo lo que lees y usas, o ves y oyes en la TV
    es un producto mendigando por tu (bastante) sucio
    Dolar.

    ResponderSuprimir